¿Qué es la canalización?

Si lo resumiéramos con una única palabra canalizar es «escuchar». Simplemente escuchar.
Esta es una de las principales razones por la que quizá ya sepas que todos podemos canalizar, que tú también puedes canalizar. Porque como ser humano tienes la capacidad de escuchar.
¿Pero qué hemos de escuchar para poder hablar de canalización? Pues a la energía sutil.
Sí, vivimos dentro de un flujo constante de información, de comunicación con todo lo que nos rodea; las personas, los espacios, la naturaleza, los animales. De hecho estoy convencida de que de alguna manera puedes comprender lo que te estoy contando. Seguro que no te sientes igual cuando vas a visitar a un amigo u otro, cuando vas a una casa u otra, cuando entras en un bar o vas a caminar por la montaña.
¿Qué hace que no te sientas igual? Básicamente, que la información que te llega de las distintas personas, espacios o seres no es la misma. Nuestros cuerpos (físico, emocional, mental), nuestra energía responde a aquella información que le llega y responde en consecuencia, sintiéndose a gusto, relajado/a, desconfiado, libre, oprimido etc.
¿Simplemente percibo esta información (escucho) a través de la sensación de mis cuerpos? Realmente no, tenemos varios canales (les podríamos llamar) a través de los cuales percibimos la información:
– La clarisensibilidad. Justo esto que te acabo de comentar, como tus sensaciones varían en función a lo que perciben. Quizá la más innata en el ser humano. También la activas cuando sientes y sabes que algo te apetece o no, te gusta o no. Cuando esto sucede estás escuchando a tu alma, de lo contrario créeme que todo te iría bien.
– El clariconocimiento. Otra forma de escucha bastante habitual y que la hemos etiquetado de distintas maneras: intuición, premonición, momento eureka, sueños. Básicamente percibimos la información y la sentimos dentro como una certeza absoluta. Como si nos hubiera caído una ficha, igual que la manzana de Newton. También podemos despertar el clariconocimiento a través de las «casualidades», «coincidencias», o de algún patrón fuera de lo común que sucede o se repite. Por ejemplo: pensar en una persona y que se ponga en contacto contigo, ver constantemente un número por todas partes, que aparezca algún símbolo, o animal de manera repetitiva en escenarios no vinculados.
– La clariaudiencia. Se siente como un susurro, como una voz en off. Es muy común por ejemplo cuando vamos a reflexionar a un espacio natural (el mar, la montaña) o estamos compartiendo inquietudes con un animal de compañía. Llega un momento en el cuál sentimos que comenzamos a hablar con nosotros mismos, como si tú mismo te estuvieras respondiendo. Esa es la razón por la que estas charlas en silencio, estás reflexiones nos suelen sentar también y equilibrarnos. Te cuento un secreto: «no estás hablando contigo mismo». La energía sutil del ecosistema, de tu fiel amigo o cualquier otra que te acompañe te está respondiendo.
– La clarividencia. Es una creencia muy limitante reducir la canalización a ver luces, o seres alrededor nuestro. Este tipo de comunicación es parte de la canalización pero como todo en la vida puedes tener el don más desarrollado o menos, y desde luego como te estoy compartiendo, no es el único. Así que toca abrir la mente. Es más, ¿sabías que los sueños (cuando divagas despierto o estás profundamente dormido), las proyecciones y todo aquello imaginas es comunicación sutil?
Y ahora que sabes todo esto… ¿realmente me podrías asegurar que nunca has canalizado?
La canalización es una de las más poderosas herramientas que tiene el ser humano. Imagina por un momento, ¿Qué sucedería si en vez de estar pasivamente esperando a que la información llegue a ti en sueños, o sensaciones, o ideas, pudieras ir activamente a buscarla? Imagínalo por unos minutos. ¡Serías poderoso!
Bien, mi objetivo con este post es compartirte que esa capacidad te pertenece, que realmente eres poderoso. ¿Estás preparado para despertar aún más poder en ti?

¿Quieres empezar a activar estos canales de forma consciente? Te espero en las páginas de mi libro Abrazando mi oscuridad o puedes dar el salto directo reservando una sesión en el Templo.



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